agosto 22, 2011

Todos miraban aterrados

Tenías un ojo de vidrio. Buena manofactura, la mejor. Un iris verde brillante igual al del ojo que aún conservabas. Te quitabas el ojo de vidrio para jugar con él sobre la mesa. Lo hacías girar de un lado a otro. En el lugar del artefacto se formaba una cuenca negra y vacía, misteriosa, profunda como un hoyo negro, sin fin. Todos miraban aterrados aquella cavidad. Entonces te preocupabas porque yo ya no te iba a querer. Y yo te decía que no me importaba. Y nos poníamos a jugar con tu ojo de vidrio sobre la mesa. Y todos miraban aterrados. Todos miraban aterrados al vacío.

1 gatitos fueron llevados a una fábrica de violines:

Porkus dijo...

Escribes bien padre =) Mimo ya volví al blog, a ver q tal haha..