En algún lado leí, escuché o soñé que para escribir bien uno debe escribir diario. Eso es muy sabido, "la práctica hace al maestro". Si uno quiere aprender a tocar un instrumento es necesario practicar durante horas y todos los días. Si lo tuyo es la pintura, es preciso que dibujes diario durante horas. Lo mismo con la escritura. Una novela no se escribe de un día para otro. En fin, por eso me propuse escribir diario. Ya sea aquí, en algún cuaderno (sí, aún los uso), en mi tesis, en trabajos escolares, en artículos. El propósito es escribir, sobre lo que sea.
Muy a cuento viene que en este momento de la madrugada escucho Belle and Sebastian Write About Love. Decidieron escribir sobre el amor dentro de toda la gama de posibilidades; un tema muy explotado desde Ovidio con su Arte de amar, aunque seguramente mucho antes de él ya se escribía sobre el amor. Tema muy explotado que parece nunca se agotará.
Pero volvamos a Belle and Sebastian. Muchas de sus canciones han formado parte de mi soundtrack, en realidad me emociona la salida de ese disco, está por terminarse y de primera impresión me parece bueno. Lo que no me agrada mucho es que seguramente en el concierto se enfocarán en esas nuevas canciones; me puedo ir olvidando de que toquen exquisiteces que sólo a mí (y quizá a otro de los asistentes) me importan. A decir verdad tengo miedo de ese concierto, algo pasará. No sé si bueno o malo, pero estoy seguro de que algo pasará. Quizá me atropellen y nunca llegue a verlos, ni a escribir sobre ese concierto.
También he de confesar que nunca leo lo que escribo. A lo mucho reviso antes de publicar, cambio palabras y corrijo, pero una vez terminado no lo vuelvo a leer. Me doy pereza, o quizá sea miedo de darme cuenta de la cantidad de estupideces que puedo llegar a escupir en un arranque como el de ahora. Alguien se ofendió alguna vez mucho por esta rara costumbre mía de no leerme.
Muy a cuento viene que en este momento de la madrugada escucho Belle and Sebastian Write About Love. Decidieron escribir sobre el amor dentro de toda la gama de posibilidades; un tema muy explotado desde Ovidio con su Arte de amar, aunque seguramente mucho antes de él ya se escribía sobre el amor. Tema muy explotado que parece nunca se agotará.
Pero volvamos a Belle and Sebastian. Muchas de sus canciones han formado parte de mi soundtrack, en realidad me emociona la salida de ese disco, está por terminarse y de primera impresión me parece bueno. Lo que no me agrada mucho es que seguramente en el concierto se enfocarán en esas nuevas canciones; me puedo ir olvidando de que toquen exquisiteces que sólo a mí (y quizá a otro de los asistentes) me importan. A decir verdad tengo miedo de ese concierto, algo pasará. No sé si bueno o malo, pero estoy seguro de que algo pasará. Quizá me atropellen y nunca llegue a verlos, ni a escribir sobre ese concierto.
También he de confesar que nunca leo lo que escribo. A lo mucho reviso antes de publicar, cambio palabras y corrijo, pero una vez terminado no lo vuelvo a leer. Me doy pereza, o quizá sea miedo de darme cuenta de la cantidad de estupideces que puedo llegar a escupir en un arranque como el de ahora. Alguien se ofendió alguna vez mucho por esta rara costumbre mía de no leerme.
Resulta que me pidieron un artículo para cierta revista digital, que no es en la que reseño películas regularmente. Acepté, y una noche, casi en un ejercicio de escritura automática al más puro estilo surrealista, tenía un artículo terminado en el que se incluían cosas de retórica aristotélica, arte contemporáneo y narcotráfico. No lo leí y lo mandé. Resultó aprobado, pero bajo efectos del alcohol confesé al editor que ni siquiera lo había leído. El editor se ofendió mucho, pues argumentó que era una gran falta de respeto para su trabajo por la ausencia de seriedad de mi parte. No entendió que no me gusta leerme, ni siquiera en trabajos escolares; es como si hiciera una película, tampoco la vería. Finalmente, mi artículo fue publicado, aunque dijeron que "le faltaba consistencia", ¡y cómo no iba a faltarle si ni aparato crítico usé! Tal vez la próxima vez que escriba, lo haga sobre el amor.
0 gatitos fueron llevados a una fábrica de violines:
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