De pronto había alguien sangrando, papel higiénico de Hello Kitty y enjuague bucal. Sí, eran para la curación, porque ni Tonayán había para dicho propósito. No dejaba de sangrar. La sangre de otras personas siempre me produce una especie de asco morboso. Quería vomitar y dejar de ver, pero no vomité ni dejé de ver.
Entonces me enteré. Mientras me encontraba en el baño viéndome al espejo, porque confieso que también me produce un asco morboso ver como el alcohol me destruye a lo largo de la noche; además de que tenía un montón de cosas en que pensar, porque otra vez arruiné todo y demás cuestiones que no les incuben. El caso es que mientras yo veía la nada en el espejo y mojaba mi cara, alguien rompió una copa en la cabeza de otro alguien. ¡La copa de cristal alemán rota! ¡La playera nueva manchada con sangre!
0 gatitos fueron llevados a una fábrica de violines:
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